
“Un día leí un libro y toda mi vida cambió". En torno a ese libro, Orham Pamuk nos describe un auténtico delirio de amor, desamor, esperanzas, carreteras y muerte. El libro ofrece el secreto de la felicidad; sin embargo, la Vida Nueva y la muerte tienen el mismo aroma. Sus perseguidores, envenenados de esperanza, en torno a él, construyen la tragedia. La búsqueda, interminable, tiene lugar a lo largo de una Turquía aprisionada entre las placas tectónicas de dos mundos en colisión. Los accidentes en la carretera, como los de la historia, nos ofrecen la única salida posible: la vida nueva solo será posible en el momento de la muerte. ¿La muerte de Turkía?
Una chica agonizante cuenta a Canan el secreto del país de la vida nueva: “Sonríeme para que pueda ver, aunque solo sea una vez, la luz de ese mundo en tu cara. Recuérdame el calor del horno al que iba para comprar bollos los fríos días de invierno cuando volvía de la escuela con la cartera en la mano, recuérdame la alegría con que los días calurosos de verano me lanzaba al mar desde el embarcadero, recuérdame el primer beso, el primer abrazo, el nogal hasta cuya copa trepaba yo sola… la noche que me embriagué de felicidad… ayúdame para que pueda enfrentarme con alegría al hecho de que me voy yendo cada vez que respiro…”
"Los infelices supervivientes y los que poco después ya no sobrevirían salían por la puerta de atrás con el cuidado de los que pisan la superficie de un nuevo planeta…me habría gustado explicarles el secreto de ese tiempo inigualable y perfecto a ese vendedor de seguros tan hábil que ahora contaba las estrellas, a la muchacha hechizada cuya madre imploraba al conductor muerto, a los hombres bigotudos que, a pesar de no conocerse, se daban la mano balanceando ligeramente los brazos como enamorados a primera vista y bailaban la danza de la existencia. Me habría gustado decirles que ese instante feliz e incomparable es una gracia que Dios nos concede raras veces en la vida … ¿Quién nos ha concedido esa plenitud, esa totalidad, esa perfección, madre e hijo que os abrazáis libremente con todas vuestras fuerzas por primera vez en la vida como si fuerais amantes sin inhibiciones, mujer coqueta que descubre que la sangre es más roja que el lápiz de labios y la muerte más compasiva que la vida, niña afortunada que contemplas las estrellas con la muñeca en brazos plantada junto al cadáver de tu padre?...”
Una chica agonizante cuenta a Canan el secreto del país de la vida nueva: “Sonríeme para que pueda ver, aunque solo sea una vez, la luz de ese mundo en tu cara. Recuérdame el calor del horno al que iba para comprar bollos los fríos días de invierno cuando volvía de la escuela con la cartera en la mano, recuérdame la alegría con que los días calurosos de verano me lanzaba al mar desde el embarcadero, recuérdame el primer beso, el primer abrazo, el nogal hasta cuya copa trepaba yo sola… la noche que me embriagué de felicidad… ayúdame para que pueda enfrentarme con alegría al hecho de que me voy yendo cada vez que respiro…”
"Los infelices supervivientes y los que poco después ya no sobrevirían salían por la puerta de atrás con el cuidado de los que pisan la superficie de un nuevo planeta…me habría gustado explicarles el secreto de ese tiempo inigualable y perfecto a ese vendedor de seguros tan hábil que ahora contaba las estrellas, a la muchacha hechizada cuya madre imploraba al conductor muerto, a los hombres bigotudos que, a pesar de no conocerse, se daban la mano balanceando ligeramente los brazos como enamorados a primera vista y bailaban la danza de la existencia. Me habría gustado decirles que ese instante feliz e incomparable es una gracia que Dios nos concede raras veces en la vida … ¿Quién nos ha concedido esa plenitud, esa totalidad, esa perfección, madre e hijo que os abrazáis libremente con todas vuestras fuerzas por primera vez en la vida como si fuerais amantes sin inhibiciones, mujer coqueta que descubre que la sangre es más roja que el lápiz de labios y la muerte más compasiva que la vida, niña afortunada que contemplas las estrellas con la muñeca en brazos plantada junto al cadáver de tu padre?...”
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