
“La dama de las camelias” es la obra más recordada de un autor casi olvidado, hijo del autor de “Los tres mosqueteros”, “El Conde de Montecristo”, etc. En su tiempo, Alejandro Dumas hijo, gozó de gran fama y reconocimiento debidos a la temática de sus obras muy del gusto de la época. El paso del tiempo, sin embargo, ha ido apagando su brillo, en parte ensombrecido por el protagonismo del Dumas padre y, en parte, rechazado por las hipócritas moralinas con que sobrecargó sus obras.
Para entender el significado de la obra, es preciso detenerse muy brevemente en la historia de su autor. El primer Dumas, abuelo y padre de los dos Dumas escritores, nació de las relaciones entre un marqués y una esclava negra de Santo Domingo. Protagonista de hazañas legendarias muy propias de las novelas de su hijo, inició su carrera militar como dragón, llegando a General y participando en las campañas de Napoleón en Italia y Egipto.
Alejandro Dumas padre llega a Paris con 21 años e ingresa como secretario al servicio de un importante personaje. Muy pronto empieza a cosechar importantes éxitos en el teatro y con las mujeres. Tan es así que poco después de llagar a Paris y fruto de sus relaciones con una costurera, nace A. Dumas hijo. Aunque reconocido por su padre, Alejandro Dumas hijo quedará marcado para siempre por su carácter de hijo natural. Poco atendido por su padre y por las sucesivas esposas o amantes de este, vive en pensionados en los que, hijo ilegítimo y ajeno a la nobleza, se ve rechazado por sus compañeros. A los 18 años, terminados sus estudios, se sumerge de lleno en la vida bulliciosa y mundana que ha aprendido de su padre: cortesanas, actrices, lujo, etc… con 21 años conoce a Marie Duplessis: su “dama de las camelias”, pero al regresar de un viaje por Argelia y España, se entera de su muerte. Fruto de la dolorosa experiencia, nace un poema y “la dama de las Camelias”. El éxito de la obra le permite ser seducido por una aristócrata rusa casada. En pleno triunfo del moralizante drama, seduciría a otra mujer también casada. Muerto el marido de esta fueron libres para casarse, aunque fracasaron en su nueva vida. Dumas se va haciendo manifiestamente misógino ello no es óbice para que le nazca una hija o para que con 63 años se enamore de la hija de un amigo.
“La dama de las camelias” existió realmente. Según la describe el propio Alejandro Dumas (hijo), era alta, muy delgada, morena aunque de piel muy blanca y sonrosada, cabeza pequeña, ojos brillantes y rasgados “como una japonesa” vivos y muy finos, labios rojos como cerezas, y los dientes más hermosos del mundo. Al parecer, hija de un granjero, se había criado en el campo aunque, a la edad de 15 o 16 años, fue vendida a unos gitanos. No obstante sus orígenes, Marie Duplessis se convierte en la mujer más elegante de Paris. Su falta de abolengo le cierra las puertas de la alta sociedad a la que podría pertenecer. Sin embargo, los hombres más importantes de su tiempo le ruegan para ser admitidos. Uno de los seducidos es Alejandro Dumas Hijo.
Para entender el significado de la obra, es preciso detenerse muy brevemente en la historia de su autor. El primer Dumas, abuelo y padre de los dos Dumas escritores, nació de las relaciones entre un marqués y una esclava negra de Santo Domingo. Protagonista de hazañas legendarias muy propias de las novelas de su hijo, inició su carrera militar como dragón, llegando a General y participando en las campañas de Napoleón en Italia y Egipto.
Alejandro Dumas padre llega a Paris con 21 años e ingresa como secretario al servicio de un importante personaje. Muy pronto empieza a cosechar importantes éxitos en el teatro y con las mujeres. Tan es así que poco después de llagar a Paris y fruto de sus relaciones con una costurera, nace A. Dumas hijo. Aunque reconocido por su padre, Alejandro Dumas hijo quedará marcado para siempre por su carácter de hijo natural. Poco atendido por su padre y por las sucesivas esposas o amantes de este, vive en pensionados en los que, hijo ilegítimo y ajeno a la nobleza, se ve rechazado por sus compañeros. A los 18 años, terminados sus estudios, se sumerge de lleno en la vida bulliciosa y mundana que ha aprendido de su padre: cortesanas, actrices, lujo, etc… con 21 años conoce a Marie Duplessis: su “dama de las camelias”, pero al regresar de un viaje por Argelia y España, se entera de su muerte. Fruto de la dolorosa experiencia, nace un poema y “la dama de las Camelias”. El éxito de la obra le permite ser seducido por una aristócrata rusa casada. En pleno triunfo del moralizante drama, seduciría a otra mujer también casada. Muerto el marido de esta fueron libres para casarse, aunque fracasaron en su nueva vida. Dumas se va haciendo manifiestamente misógino ello no es óbice para que le nazca una hija o para que con 63 años se enamore de la hija de un amigo.
“La dama de las camelias” existió realmente. Según la describe el propio Alejandro Dumas (hijo), era alta, muy delgada, morena aunque de piel muy blanca y sonrosada, cabeza pequeña, ojos brillantes y rasgados “como una japonesa” vivos y muy finos, labios rojos como cerezas, y los dientes más hermosos del mundo. Al parecer, hija de un granjero, se había criado en el campo aunque, a la edad de 15 o 16 años, fue vendida a unos gitanos. No obstante sus orígenes, Marie Duplessis se convierte en la mujer más elegante de Paris. Su falta de abolengo le cierra las puertas de la alta sociedad a la que podría pertenecer. Sin embargo, los hombres más importantes de su tiempo le ruegan para ser admitidos. Uno de los seducidos es Alejandro Dumas Hijo.